Colombia es el tercer país con mayor producción de café en el mundo. Durante el proceso de limpieza de la semilla de café solo se usa el 5% del fruto, dejando como desperdicio el 95% restante que este compuesto por mieles, pergamino y cascarilla. La cascarilla compone el 44% del grano, al ser desechada de manera inadecuada se convierte en un potencial contaminante de las fuentes hídricas cercanas a las zonas cafeteras. Este residuo de café tiene propiedades nutricionales, tales como grasas, fibra, proteínas, nitrógeno, potasio y polifenoles, por lo que da un buen aporte a la industria de cerveza y alimentos.