La Escuela de Pensamiento es, por lo menos para quienes trabajamos en ella, una experiencia que viene cambiando la vida tal y como la entendemos. La Nueva Escuela nos ha brindado una praxis, un ejercicio de libertad. La construcción de un proyecto que utiliza el Arte y la Experiencia Estética como instrumento ha desembocado en el desarrollo de una pragmática individual así como política. En su constitución convergen la experiencia subjetiva de construcción de identidad y persona, el develamiento de las estructuras de poder involucrados en esta construcción y el desarrollo de unas posturas frente a la existencia y la realidad social y política que no dudamos en llamar Revolución.