El compostaje es una técnica biotecnológica sencilla empleada para degradar desechos vegetales, y darles valor agregado al convertirlos en una enmienda húmica que favorece la fertilidad del suelo, sin embargo, este proceso suele tomar varios meses. La identificación de microorganismos efectivos que favorezcan y aceleren el proceso podría optimizar y mejorar la calidad del compost. Para tal fin, se realizan dos diferentes montajes que se trabajan como un sistema abierto y otro cerrado. Se emplean como base materia orgánica (70%) y agua (30%), cuya composición es de hojas secas (58%) y cáscaras de frutas (12%, banano y papaya). El monitoreo y control de la humedad, aireación, temperatura y pH se realiza durante un periodo de dos meses, con una frecuencia de muestreo de cada dos días. Finalizado el tiempo, se realiza la identificación de los microorganismos con técnicas de dilución, crecimiento, aislamiento en cultivos puros, tinción de Gram y pruebas bioquímicas, obteniendo así tres cepas Gram negativas y cinco Gram positivas, de las cuales se seleccionan cuatro para ser empleadas individualmente como inóculos, en montajes idénticos al abierto, durante un tiempo total de 45 días. Finalmente, se evidenció que Chromobacterium violaceum tuvo la mayor velocidad de crecimiento, consumo de carbono (26.73 %), y disminución de la relación carbono-nitrógeno (60.74%), seguida de Pseudomonas luteola en esta última (54.65 %), mientras que Paenibacillus alvei mejoró la fase termófila y la solubilización del fósforo, y Lactobacillus collinoides enseñó el mayor valor de pH y el menor contenido de carbono orgánico soluble en agua.