En la antigüedad, Aristóteles en “La Política” definía el bienestar como “el bien común”, “la esencia y el fin supremo de la comunidad política, es decir el Estado”. Santo Tomás en la Suma Teológica, plantea la relación indisoluble entre la justicia y el bienestar social, como ordenamiento de los actos individuales en pro del bien común y el tránsito entre la vida y la buena vida. Para el Administrador de Empresas de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, es de vital importancia, el reconocimiento de procesos y procedimientos que permitan el fortalecimiento de las acciones propias de la administración, con un sentido social responsable, en donde prime el ser humano en la toma de decisiones frente a quehaceres inertes reflejados en cifras frías de indicadores de gestión, por lo tanto el presente diagnóstico busca resaltar las acciones del individuo y sus necesidades para la consecución del posicionamiento de la unidad de bienestar, siendo este último, deportista, artista, estudiante, docente o administrativo, el motor, el responsable y el beneficiario del cambio propuesto