La salud mental es un estado que permite alcanzar el bienestar completo de la población (Organización Mundial de la Salud, 2001). Desde la década de 1950 las políticas internacionales en salud mental se han orientado hacia la intervención de problemas de salud mental centrados en las comunidades a partir de estrategias de prevención y promoción en salud. Este proceso se consolidó a partir de la declaración de la Carta de Ottawa que propuso la necesidad de capacitar a las personas para que sean ellas mismas agentes de control sobre su salud y promotoras de las condiciones para garantizar su bienestar. Sumado al interés de la Carta de Ottawa, en 1990 los gobiernos latinoamericanos -en la Declaración de Caracas- firmaron el compromiso de transformar la atención en salud mental basada en hospitales psiquiátricos hacia sistemas basados en la comunidad, los cuales partían de la idea de que la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud mental se podrían alcanzar considerando las necesidades de las poblaciones en el contexto en que se presentan. Así la Atención Primaria en Salud (en adelante APS)