La historia de la atención farmacéutica, surgen en los años 90, con el propósito de dar respuesta a una necesidad benéfica a los pacientes que necesitan orientación para consumir medicamentos, para así obtener el óptimo resultado beneficioso de estos, y del convencimiento de que éstos pueden minimizarse o eliminarse mediante una actuación profesional y responsable. Si el farmacéutico se concientiza de su responsabilidad y acepta el reto de colaborar con el equipo interdisciplinario de salud (médicos, microbiólogos, enfermeros, y otros especialistas), que también trabajan en el cuidado del paciente, su papel se volverá imprescindible. La atención terapéutica, busca la obtención de la máxima efectividad de los tratamientos farmacológicos, minimizar los riesgos asociados al uso de los medicamentos, y por tanto mejorar la seguridad de la farmacoterapia y mejorar la calidad del paciente.