Este libro es una especie de bitácora de una aventura pedagógica colecti va. Relata la experiencia de un grupo de profesores universitarios que se atrevió a desafiar la rutina, el cansancio, el individualismo y la ortodoxia en su labor. ¿Qué sentido tiene “enseñar” a leer y escribir en la universidad?, ¿cómo hacer de estas actividades algo más que una técnica de control del aprendizaje?, ¿qué hacer para que los estudiantes encuentren sentido y vitalidad en el acto de pensar al leer y escribir?, ¿por qué la universidad privilegia la escritura sobre otras formas de elaboración del pensamiento y de comunicación? Seguramente el lector no encontrará respuestas definiti vas a estos interrogantes, pero sí un camino y una apuesta: una reflexión pedagógica individual y colectiva sobre las prácticas de enseñanza.