Conscientes de la necesidad de elevar nuestra cultura jurídica, decidimos emprender el estudio de los procesos de integración, que constituyen hoy por hoy los únicos mecanismo de proyección y sobrevivencia económica y política de todos los países. La historia nos enseña que sólo la unión de esfuerzos y el trabajo conjunto consolidan las grandes empresas que constituyen hitos fundamentales del desarrollo de la humanidad, y por ellos desde ahora fijamos nuestro criterio en favor de la conveniencia de los procesos de integración que tuvieron su origen en las mismas comunidades indígenas de América Latina. Nuestros pueblos aculturizados unas veces, transculturizados otras, desculturizados las más, durante 500 años, han luchado por el fortalecimiento de una afirmación cultural. Dentro de ésta idea general, la toma de conciencia de un ser latinoamericano cobra mayor importancia, asi como la necesidad de profundizar una educación como praxis de ésta identidad.