En el proceso de personalización, la dimensión espiritual del ser humano toma singular importancia ya que hace parte de su naturaleza, responde a los sueños y deseos más profundos de realización y/o trascendencia. En ésta búsqueda, el hombre contemporáneo encuentra muchas propuestas para manifestar y expresar su fe, pero las complejas relaciones que se tejen en la sociedad (surgidas por el tradicionalismo histórico-cultural-religioso) hoy exigen romper paradigmas y conocer las diferentes expresiones religiosas para enriquecer las sociedades sin perder la identidad; desde su singularidad construir seres humanos armónicos, íntegros y promover una sana convivencia ciudadana