El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo como consecuencias la disolución de los antiguos imperios coloniales y la configuración de un nuevo orden hegemónico mundial disputado por los dos bloques vencedores de la guerra: los Estados Unidos y la Unión Soviética. Los pueblos colonizados comenzarían su lucha por obtener la independencia, creando movimientos de liberación nacional y emprendiendo la lucha guerrillera. Estos pueblos recién liberados buscarán la manera de construir una tercera vía en medio de la disputa bipolar con el fin de mantener su independencia política, económica y militar: ellos serían el Tercer Mundo y comenzarán a conspirar sus sueños de emancipación y libertad en la Conferencia Tricontinental celebrada en La Habana, Cuba; y Colombia no estaría exenta de estas corrientes revolucionarias de liberación a escala mundial.