“¿Qué utilidad tiene hoy sacar a la luz un libro que pone en relación la pedagogía con la epistemología o, más aún, hablar de una epistemología de la pedagogía? Pregunta y discusión interminable que aún reclama lectura y pensamiento. Este libro plantea un debate alrededor de estas cuestiones sin que esté, en principio, garantizada su pertinencia. La pregunta por la epistemología de la pedagogía abre diversos escenarios de problematización que exigen develar cómo y por qué algo ha adquirido estatus de evidencia incuestionable, y nos permite ampliar la sospecha y la posibilidad crítica. Pensar es un ejercicio que pone en cuestión lo poco justificado de nuestras creencias, de todo aquello que al ser aceptado nos parece obvio, natural y razonable. (…) Una Epistemología de la pedagogía, a nuestro entender, pone en evidencia que este proyecto en su fundamentación se ha mostrado si no fallido, al menos inapropiado. Quizá porque la investigación pedagógica pierde su propia consistencia cuando se trata de enlazar con contenidos o exigencias formales de “cientificidad”, sea como sea que se entienda la ciencia. Sin embargo, hay algo que no se puede abandonar: la reflexión teórica sobre el campo de la pedagogía y de la educación”.