La búsqueda por una educación para, en y con la diversidad, es emprender el camino hacia el reconocimiento de las diferencias. Estas últimas aparentemente evidentes en la sociedad son motivo de rechazos, discriminación, segregación y exclusión, siendo concepto diferenciador que genera rótulos en las personas sobre las que se imponen, apareciendo éstas como anormales. Para la educación pensarse las relaciones debe ser igual o más importante que los objetivos pedagógicos en términos de competencias o metas a alcanzar en el acto educativo. Es por ello que es menester hacer hincapié las veces que sean necesarias para que la idea de normalidad se transgreda por una idea de lo múltiple, lo diverso, lo diferente, todo aquello que nos hace ser quienes somos, sabiendo a los/as otras iguales en la diferencia.