A lo largo de los años en Colombia hemos asistido a una serie de cambios y reformas educativas que han tenido como objetivo afianzar los criterios de calidad y pertinencia de la educación en todos sus niveles, sin embargo, hoy pleno siglo XXI seguimos intentando descubrir qué modelo pedagógico puede aportar a dicho fin. Por su parte, la Constitución de 1991, ha sido enfática en promulgar que la educación es un derecho fundamental y que la educación, hace parte de las responsabilidades del estado, la familia y la sociedad, lo que pone de relieve que existen unos actores externos con roles importantes y que la responsabilidad no recae de manera exclusiva sobre lo que acontece al interior de la escuela1.