La ganadería es una de las principales actividades agropecuarias en Colombia que son importantes porque son nuestra principal fuente de alimento ya que la leche y la carne son productos de primera necesidad en la canasta familiar. Por eso darle importancia a las praderas, es vital para seguir promoviendo el consumo de alimentos seguros para la alimentación humana. Teniendo en cuenta que la Sabana de Bogotá es uno de los principales terrenos para la explotación de ganado de leche, y que el pasto kikuyo es una de las gramíneas que tienen mayor cobertura en estos suelos y, por consiguiente, materia prima de la alimentación del ganado; esta sufre una de las peores infestaciones de plagas para las producciones pecuarias, como lo es el chinche de pasto collaria scenica stal, y al que se combate con insecticidas siendo el medio más corto, práctico y “económico” que los propietarios le dan, sin tener en cuenta daños colaterales como contaminación de suelos y del producto final como la leche. La discusión del productor porque asegura que la fumigación con algunos tipos de químicos no contribuyen a ningún problema de suelos ni económicos, escudados en una pastura que el animal debe consumir sin ningún problema según el tiempo de descanso, además de considerar que los precios son relativamente bajos para darle manejo a esta plaga, hace que se realice un llamado de atención a la investigación de que tan real puede ser esto, ya que no es oculto los problemas que deja el excesivo uso de insecticidas en el suelo además de los costos que representa al año esta actividad. Se recopilaron datos de dos fincas ubicadas en la Sabana de Bogotá que sufren por la presencia de este insecto, alimentando una base de datos que arrojan una serie de resultados que deja en desconcierto y preocupación por el manejo inadecuado y despreocupado que se le da a esta plaga que afecta no solo las praderas si no también el producto final como es la leche y el ecosistema por los productos químicos que son aplicados para el manejo de la plaga.