La intervención económica, que un país debe hacer en el aparato educativo debe ser significativa, puesto que la formación docente, adecuación de instalaciones, uso de recursos, investigaciones pedagógicas, entre otros, serán eficientes en la medida que contribuyan al desarrollo de la misma nación. Este trabajo sólo pretende observar el quehacer del maestro como eje central de la investigación, al ser un actor principal del diálogo educativo y del cumplimiento de algunas premisas económicas, puesto que aquellos países que invierten en la calidad de su educación, como por ejemplo en la formación de los docentes y en la dotación de recursos que permiten mejorar sus metodologías de enseñanza, logran generar altas tasas de crecimiento económico y un mejoramiento en la calidad de vida de sus habitantes.