Seguramente habrá bastantes columnas de opinión acerca del paro, y también diversidad de puntos de vista frente al tema, y desde el mío, nadie tiene la razón absoluta, pero no ahondaré en eso. Tampoco pretendo aquí explicar por qué la gente sale a marchar, ni descifrar si el paro afecta o no al país económica o políticamente; suficientes publicaciones e información hay de ello. Tal vez esta columna sea un grito de auxilio, o simplemente palabras de desahogo de una estudiante frustrada y abrumada por todo lo que pasa a su alrededor.