En este trabajo se propone una aproximación comprensiva a los procesos psíquicos y relacionales transitados por un adolescente de 15 años, quien empieza psicoterapia tras un intento de suicidio, y en ese proceso despliega un tiempo intersubjetivo, mediado por la pregunta por quién ha sido él para otros y cómo empezar a ser para sí mismo. Con base en el psicoanálisis relacional se ha construido un caso alrededor del ejercicio clínico, dejándose guiar por el objeto, por su discurso y por el vínculo intersubjetivo establecido entre paciente y terapeuta. Con este artículo se pretende ilustrar cómo el vínculo terapeuta-paciente es el canal de acceso al mundo representacional, siendo escenario para la reactualización de experiencias, la integración de representaciones y la consolidación de procesos que promuevan la individuación.