Escribo este texto partiendo de la experiencia directa que tengo con mi trabajo en organizaciones de mujeres, y desde la relacion constante que mantengo con diversas instancias que se ocupan de la situacion de las mujeres en el mundo. Agradezco a la vez que se me brinde la oportunidad de llamar la atencion de la sociedad sobre un asunto que de una u otra manera se escamotea en los debates sociales y en los medios de comunicacion, pero que toca las bases mismas de nuestra cultura. Tengo la conviccion de que de su buen tratamiento depende tambien la construccion de una paz sostenible.