La extorsión, que ordinariamente se ubica en el título de delitos contra la propiedad o el patrimonio, se caracteriza por afectar la voluntad de la víctima en virtud del medio empleado, violencia o amenazas. La capacidad cognocitiva de los extorsionistas está determinada por los procesos cognitivos y emocionales que pueden facilitar o inhibir las manisfestaciones antisociales. Las personas que han sido víctimas por algunas de las modalidades de extorsión, han sufrido daño directo, tanto de tipo psicológico, moral y patrimonial, desarrollando procesos cognoscitivos que estarian mediatizando de forma subjetiva la valoración de la realidad. Los seres humanos con frecuencia encuentran información que es disonante con sus creencias y valores; además a veces adoptan una conduct a disonante con sus creencias y valores.