La tradicional ambiguedad que ha girado alrededor de la llamada cuestion social puede ser superada a partir de una premisa elucidadora: el proceso politico en general, tanto en sus relaciones con la economia como con la cultura, debe tener como fundamento inspiratorio a la persona antes que a la colectividad. Hecha la lectura a traves de ese prisma, la idea de lo social aparece, de manera diafana, como el conjunto de actividades necesarias para la promocion del bienestar individual de los miembros de la sociedad.