Con cerca de 700 canciones, más de 10 artistas reconocidos y la incursión en diversos géneros musicales (desde vallenato hasta rap), las FARC-EP produjeron durante el conflicto armado un acumulado importante de material musical, poco investigado por los académicos que estudian la historia política y la violencia en Colombia. En este sentido, aún se desconocen los usos y funciones que tuvo esta música para la organización y su trabajo político-militar durante más de 60 años de confrontación armada en el país. A partir de revisión de fuentes primarias y secundarias, observación participante en 6 "conciertos farianos" y 14 entrevistas (realizadas a músicos guerrilleros, excombatientes del grupo armado y jóvenes urbanos de las antiguas estructuras políticas clandestinas), esta investigación afirma que la música fariana -como sonido y práctica presente en los diversos espacios de socialización de la organización- cumplió un papel fundamental para afianzar la cohesión social e ideológica de las FARC-EP, para motivar e inspirar a sus miembros y para sostener una identidad colectiva tanto en el campo (ejército revolucionario) como en las ciudades (Partido Comunista Colombiano Clandestino -PC3 y Movimiento Bolivariano - MB).Respecto al trabajo político de la insurgencia con la sociedad civil, la música se usó para amenizar, generar simpatías y sumar solidaridades.