Las universidades poseen, como es de esperarse, estructuras curriculares ordenadas de acuerdo tanto con las realidades del contexto en el que llevan a cabo su tarea educativa y formadora como con un espiritu filosofico que les otorga identidad y que debe permear los componentes y dinamicas que las constituyen. Las estructuras universitarias deben ser, sin duda, el resultado de analisis detallados y reflexiones minuciosas encaminadas a comprender el entorno en el que van a actuar para, desde alli, proponer lineas de formacion, enriquecidas con las percepciones de mundo que otorga su orientacion filosofica.