En el presente trabajo partimos de que la cultura se vive doblemente, por un lado la cultura escolar y por otro la social o tambien conocida como la popular. Esta division plantea notables inconvenientes, los ninos, ni siquiera los mismos docentes son capaces de dejar afuera de la escuela sus culturas sociales. Se torna imposible porque esa cultura forma parte de su personalidad y conforma su subjetividad construida desde los primeros momentos de vida. El ojo de la cuestion se centra en los alumnos, son cuestionados y hasta juzgados por sus formas culturales, y es mal visto que ellos lleven consigo su cultura. Se vislumbra de esta forma, a la educacion positivista donde la escuela no era un lugar de encuentro de culturas, personalidades, formas de vida, etc. sino un lugar donde todo eso queda afuera.