Las secuelas del conflicto armado en Colombia no solo se pueden apreciar en las cifras de muertes violentas, atentados, secuestros y demas eventos que afectan la seguridad e integridad de la poblacion. En nuestro pais, por tratarse de uno de los principales productores de drogas a nivel mundial, el costo ha sido mas elevado: la destruccion de millones de hectareas de bosques para el establecimiento de cultivos ilicitos. Con la terminacion del conflicto armado con las FARC, se esperaba que se mitigara el impacto negativo de los cultivos ilicitos en Colombia, es decir, la deforestacion indiscriminada y la afectacion directa a los recursos naturales. Pero, las estadisticas dicen lo contrario. Durante el periodo de negociacion y firma del acuerdo definitivo se incremento el area cultivada hasta llegar a 170.000 hectareas en 2017, reportando un incremento del 16% con respecto al ano inmediatamente anterior. Entonces, la primera medida en el marco del posconflicto para restaurar el medioambiente afectado por los cultivos ilicitos es detener el avance de los mismos inclusive hacia areas protegidas, para luego poder establecer mecanismos de reparacion directa mediante politicas publicas con el acompanamiento de la comunidad internacional, la academia y contando con el compromiso de las comunidades rurales para lograr cimentar escenarios de desarrollo sostenible.