En este estudio pretendo rescatar el origen de las desavenencias existentes entre la empresa letrada en los terminos que plantea Angel Rama en La Ciudad letrada, oralidad e idiolectos que describen las novelas Un Hombre y Un Rio (1957) de Horacio Hidrovo Velasquez y Tauras o muertos que estan vivos (1981) de Horacio Hidrovo Penaherrera, tomando como referente el legado cultural en esencia del fondo y forma, descrito con lenguaje habitual y espontaneo de las comunas rurales y campesinas. Los autores en sus tramas toman posiciones sobre estas divergencias, defienden en sus novelas la identidad, esgrimiendo registros linguisticos que rescatan la riqueza de su lengua nativa intervenida por la empresa letrada, que de alguna manera infringe la autenticidad de zonas marginales y rurales, entendiendose como una actitud de contra-poder que se manifiesta en la formalidad de un discurso y camaraderia de un dialogo, se distingue con los sonidos y varia de un lugar a otro.