La comunidad de Bahia Portete tras su desplazamiento fue obligada a radicarse en su mayoria en la ciudad de Maracaibo-Venezuela, en donde ademas de verse frente a la necesidad de adaptarse a las condiciones de extrema pobreza, ha tenido que convivir con el desarraigo, la fragmentacion del tejido social, ademas de la ruptura de sus imaginarios culturales colectivos, dado que las caracteristicas particulares de las acciones perpetradas en su contra, evidencian que fueron realizadas con el objetivo claro y directo de atacar puntos sensibles dentro de la cosmovision wayuu, desestabilizando las raices culturales de la comunidad. Sin embargo, a lo largo de mas de diez anos posteriores a la ocurrencia de la masacre, las mujeres de la comunidad han emprendido una lucha basada en la memoria como fuente de reconstruccion de imaginarios colectivos para dar inicio a procesos de recomposicion social a partir de diversas practicas que van desde la reorganizacion interna de la comunidad, la denuncia publica, la recoleccion de informacion en las versiones dada por los victimarios, la conmemoracion y la divulgacion de los hechos, logrando asi la unificacion de su pueblo en torno a la reconstruccion de su tejido social como comunidad.