Un buen estatus estructural (desarrollo muscular) y funcional (niveles de fuerza) del musculo esqueletico (ME) constituye un pilar fundamental para la salud. El papel del ME, a luz del conocimiento actual, va mas alla de la mera locomocion, destacandose la accion secretora (autocrina, paracrina y endocrina) y la comunicacion cruzada que tiene con otros tejidos (e.g adiposo, nervioso, oseo) a traves de las mioquinas, que son un conjunto de citocinas producidas y secretadas por el ME. Estas mioquinas, inducidas por el ejercicio fisico, son mediadoras en las respuestas o adaptaciones al ejercicio fisico, como es la mejora en la captacion de glucosa, incremento en la oxidacion de las grasas, regulacion de la regeneracion muscular, aumento de la termogenesis y, adicionalmente, pueden equilibrar o contrarrestar los efectos proinflamatorios causados por la sobreproduccion de ciertas adipoquinas. De esta manera, independientemente a los propositos particulares que se buscan con el entrenamiento fuerza (RT), tener una adecuada cantidad y calidad de masa muscular debe ser un objetivo de toda la poblacion. Sin embargo, factores como el envejecimiento, el comportamiento sedentario, la inactividad fisica y la alimentacion inadecuada, conducen a alteraciones en el recambio proteico muscular, es decir, disminucion en la sintesis de proteina muscular e incremento en la degradacion de las mismas. Teniendo en cuenta lo anterior, se incrementa el riesgo de sarcopenia y, por consiguiente, efectos adversos como discapacidad fisica, calidad de vida deficiente y mortalidad. Ante este escenario, el RT constituye una estrategia de intervencion que, en conjunto con la nutricion, juega un rol importante en la prevencion y tratamiento de entidades complejas como la sarcopenia y la obesidad. No obstante, para optimizar los efectos del RT y minimizar los riesgos de lesion, es necesario que se tengan en cuenta aspectos metodologicos de la planificacion, como es la adherencia a los programas de acondicionamiento fisico, componentes de la carga (e.g. volumen, intensidad, frecuencia), la progresion, seleccion de ejercicio, entre otras variables. En conclusion, el RT es un componente fundamental dentro de los programas de acondicionamiento fisico, no siendo exclusivo para incrementar el rendimiento deportivo, sino tambien para la salud y la calidad de vida; adicionalmente, los especialistas en ciencias del ejercicio, tiene la responsabilidad de educar a las personas para que adopten habitos y estilos de vida saludables que, en general, contemplen la practica regular de actividad fisica y, especificamente, la realizacion de RT.