Dioselina Tibana, la cocinera del Palacio de Narino, una mujer oriunda de Purificacion, Tolima, se convierte en un personaje que trasciende el ambito ficcional de “Quac, el noticero” para ingresar en la vida de aquellos colombianos que nos sentimos no solo inconformes, sino ante todo “manoseados” por el quehacer politico de lo que fue, en su momento, el gobierno del presidente Ernesto Samper Pizano (1994-1998). El humor politico, como apuesta de “Quac, el noticero” hace su incursion a traves de la ironia del discurso de Dioselina, que raya con el sarcasmo y que recrea esteticamente la crisis de representacion que tiene el presidente Samper y la decadencia de un gobierno signado por el escandalo y el espectaculo de la corrupcion de sus protagonistas. Dioselina, “la Fogonera mayor”, se convierte entonces en la vocera de los ciudadanos “de abajo”, a quienes encarna con toda su sensibilidad y con su singular manera de proyectar en los dramas propios de la “cocinera” del Edificio Colombia, la soledad –casi risible– de la instancia ciudadana frente a los abusos de aquellos que detentan el poder politico y economico en Colombia.