Desde mi juventud, mi mayor disfrute ha sido entrar en el bosque muy humedo tropical. Siempre recuerdo la frase que me dijo Alwyn Gentry, en la selva chocoana, unos pocos dias antes de su accidentada muerte: “Ingresar al bosque tropical es como entrar a una catedral”. Toda mi vida he usado mi tiempo libre para conocer los diferentes bosques tropicales y, a lo largo de todos estos anos, he visto con horror la velocidad con la que desaparecen, consumidos por el hombre.