Los testaferros en muchos casos prestan una contribucion sensible a la actividad criminal, en la practica no es raro ver como autenticos profesionales de la titularidad y administracion meramente formales de sociedades consiguen, una vez tras otra, salir indemnes de aquellos procedimientos penales en los que se ven involucrados. A menudo esta impunidad se explica por la decision mas o menos meditada de los propios jueces de instruccion, que optan por dejar al margen de la investigacion a los testaferros cuando advierten su condicion de tales para concentrar sus esfuerzos en los reales propietarios y gestores de las empresas, a quienes consideran los principales culpables de los delitos cometidos.Esta figura es utilizada en el Ecuador por el crimen organizado para sus fines delictivos; por ejemplo cuando una persona presta su cuenta bancaria, nombre, identidad, firma, RUC o facturas, para adquirir bienes como propiedades o vehiculos, crear empresas, recibir o enviar dinero, importar o exportar bienes, entre otros, para beneficio de un tercero, podria estar incurriendo en un delito sancionado por la ley.El caso de testaferros, precisamente radica en que se trata de socios y administradores aparentes, a menudo muy alejados de la actividad social, no es extrano que puedan desconocer algunos aspectos esenciales del hecho delictivo en el que intervienen. Para reducir las primeras causas de impunidad, como las dificultades de localizacion de los testaferros, no cabe sino apelar a un mayor esfuerzo por parte de jueces y policias, acompanado, ciertamente, de la necesaria dotacion de mas y mejores medios humanos y materiales. En el caso de las dificultades derivadas del aspecto subjetivo del hecho, en cambio, la solucion para castigar a ciertos socios o administradores meramente formales radica, basicamente, en la posibilidad de modificar algunos aspectos del Derecho vigente o en revisar, cuando menos, los terminos habituales de su interpretacion.