Las novelas de William Golding, inquietantes fabulas morales, exponen a los protagonistas a situaciones de aislamiento extremo, tanto fisico como psicologico y espiritual; asi se encontraran con los instintos mas reconditos y oscuros y, como en El senor de las moscas, con las leyes primordiales de la existencia y la convivencia, no pocas veces sustentadas en la aniquilacion del contrario. Destaca el autor por su examen profundo del comportamiento de personajes que ya no obedecen a las convenciones de la civilizacion y cuya conducta los lleva a un conflicto entre fuerzas que podriamos definir como del mal y del bien. Ese enfrentamiento turbulento y despiadado da lugar, inevitablemente, a una inquietud metafisica, a una desazon angustiante. En su arte narrativo, dialogos, descripciones y presuncion de pensamientos dan forma a un espacio en el que el lector se siente contenido y, no pocas veces, oculto, mas no como espectador sino como participe involuntario. El senor de las moscas, una alegoria aterradora, es su obra maestra. Las ilustraciones del virtuoso artista argentino transitan desde el bucolismo dictado por la naturaleza a la pavorosa incertidumbre a que da lugar la inocencia.