Simposio Internacional sobre Inmunizacion y Produccion de Vacunas, Bogota, 29 de Septiembre de 1985. La Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina recibio del Comite Organizador de la reunion que hoy nos congrega, la solicitud de presentar el tema de la influencia de Luis Pasteur en la America Latina. La Sociedad mencionada tuvo a bien encargarme de tan honroso cometido; sin embargo, habida cuenta de la vastedad de nuestro continente, del largo tiempo que se requiere para consultar responsable y juiciosamente archivos y bibliotecas en los diferentes paises, ademas de los viajes que hubiera sido necesario realizar, decline tan atractiva y desafiante tarea, pero propuse, en cambio, que se me permitiera abordar el tema circunscribiendolo a Colombia. Me doy cuenta cabal de que lo que diga pudiera parecer estrecho o parroquial a este distinguido concurso de personalidades provenientes de tan diversas latitudes. No obstante, me atrevo a creer que lo que acontecio en Colombia al advenimiento de las ideas y de los descubrimientos de Pasteur, no debe diferir demasiado de lo sucedido en otras naciones, a las cuales Bolivar agrupo en una sola cuando dijo “para nosotros la patria es America”. Con la salvedad expresada, tratare de cumplir con la generosa designacion que he recibido de la Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina, a la cual me complazco en pertenecer y a cuyo presidente y Junta Directiva agradezco la distincion que me hacen. En este ano de 1985 se cumplen y se celebran cien de la primera aplicacion humana de la vacuna antirrabica debida a Pasteur. Se conmemora tambien el centenario de la muerte de Victor Hugo, uno de los mas grandes escritores y poetas de la humanidad. Siempre he creido que estos dos hijos insignes de la Francia del Siglo XIX, se distinguieron por el respeto, el afecto y la admiracion que les profesaron sus contemporaneos y entre ellos los de nuestros paises, que se nutrian entonces principalmente de la cultura y la ciencia francesas. Ambos gozaron en vida de la fama y del reconocimiento que merecian, pudiendo decirse que para ellos no fue “la gloria el sol de los muertos”, solamente. Es de pensar que si la “Legende des Siecles” de Victor Hugo hubiera ido mas alla de 1857, Pasteur habria figurado en ella, pues aquel artifice de la lengua francesa, alerta a todo lo grande y trascendental, le hubiera incluido en ella. Este simposio esta destinado a considerar los ultimos adelantos logrados en el campo de la inmunologia y de las vacunas y a lo que se puede esperar de una y otras. A mi me ha correspondido presentar aspectos historicos, en otras palabras, evocar el pasado. Por tal razon deseo solicitar la indulgencia de los presentes para relatar algunos gratos recuerdos personales que creo sean pertinentes en esta ocasion. En mi ya lejana infancia vi en mi hogar dos retratos que ocupaban en el lugar escogido. Uno era la fotografia de Victor Hugo por Felix Tournachon, tambien llamado Nadar, que conservaba mi madre, quien fue profunda conocedora y admiradora de su obra. El otro era una bella reproduccion del oleo de Edelfelt, que muestra a Pasteur observando justamente la medula espinal de un conejo, suspendida en el frasco en que se desecaba para preparar la vacuna contra la rabia. Este retrato estaba en el consultorio de mi padre, quien fue mi primer maestro de microbiologia, ya que me enseno, cuando yo tenia tres anos, el mundo maravilloso que se observa a traves del microscopio. Paso el tiempo, con Clara formamos el hogar en donde nacieron nuestros hijos; cuando eran ninos uno de ellos le pregunto al mayor quien era el personaje que aparecia en el retrato mencionado que recibi de mi padre; la respuesta fue rapida, espontanea y perfectamente natural: “es el abuelo de papa”. Creo que dijo bien y describio, con la sencilla ingenuidad de un nino, lo que todos sentimos...