La existencia de las perversiones femeninas era una realidad reconocida en los discursos psiquiatrico y juridico alemanes en el siglo XIX, cuya diferencia con las perversiones masculinas era el estar exenta de consecuencias legales. Contrario a ello, Freud penso la funcion de la perversion a proposito de lo que se pone en juego en el hombre y la mujer de cara a la presencia o ausencia del atributo falico. En esto coincide Lacan, pese a que a nivel etiologico recurra a la logica del no-todo para explicar por que La (Tachado) mujer divide su ser entre su papel complementario en el fantasma masculino, afin con la perversion; y lo que como sujeto del inconsciente ella es del lado del no-todo falico, en donde el goce Otro es algo contingente cuyos avatares hacen que una mujer sea por entero ajena a la perversion en cualquiera de sus modalidades.