Debo y quiero expresar algunas palabras a proposito del trigesimo aniversario de la Universidad Pontificia Bolivariana. Con gran deseo hubiera querido ser oyente conmovido y silencioso en esta ocasion solemne, pero el mandato del Consejo Directivo me ha constituido su vocero, en amable orden perentoria, igualmente obligante para mi disciplina y para mi reconocimiento. Por cierto que no sera la mia una oracion didactica, sino una charla sencilla mas propicia para comer pan a manteles y con los amigos fablare. (...)