Hay un intenso momento en la pelicula Fantasia de Walt Disney, y creo que usted concuerde conmigo: El raton Mickey, haciendo de aprendiz de brujo, es encargado de barrer el taller. El supone que puede hacer su tarea un poco mas facil activando la escoba, para que cargue un balde y limpie ella misma, usando un hechizo del libro de su maestro. Vividamente, Mickey dirige la escoba con un gesto de sus brazos. Entonces, la escoba se pone fuera de todo control, derramando agua por todos lados, en tanto que Mickey no puede detenerla. Lleno de panico, toma un hacha y la reduce a cientos de pedazos. Sin embargo, animados por una fuerza incomprensible para el joven aprendiz, cada pedazo se convierte en una pequena escoba y un ejercito fantasmal de escobitas con baldes lo persiguen. El taller entero es ahora un caos, arrasado por un diluvio, hasta cuando el hechicero mismo despierta para resolver la crisis. (…)