?Somos autonomos para tomar decisiones de vida o muerte respecto de nosotros mismos? ?Cuentan la moral vigente y la ley del Estado con la legitimidad suficiente para censurar el fenomeno del suicidio? ?Nos pertenece nuestro propio ser o estamos enajenados por entero a fuerzas trascendentes que deciden por nosotros? Lucubrar en torno a estos y otros interrogantes de la incumbencia, constituye la razon de ser de este microensayo cuyo titulo, El derecho de matarme, transparenta en cierto modo la postura filosofica del autor frente a la compleja problematica de su objeto de estudio.