En la novela Los cuadernos de don Rigoberto, escrita por Mario Vargas Llosa, se aborda, desde distintas perspectivas, la relacion entre la pintura y el erotismo. De este modo los personajes entran a vivificar, a traves de la representacion, las escenas plasmadas en diversas pinturas reales y celebres. Dicha representacion implica por un lado una ekfrasis que le permite al lector hacerse una imagen mental de la pintura imitada por los personajes, a la vez que se convierte en un acto erotico por medio del cual estos fantasean y conciben su vida sexual. La relacion entre la pintura y el erotismo tambien es abordada desde la construccion de una serie de fantasias sensuales basadas o surgidas a partir de diversas imagenes pictoricas, que dejan de ser un elemento netamente estetico y se convierten de este modo en un aliciente de la sexualidad.