Marco Julian MartinezCarlos Jose SuarezAntropologosCentro de Estudios SocialesUniversidad Nacional de ColombiaEn este numero 67 de la Revista de Antropologia y Sociologia Universitas Humanistica se continua la exploracion del horizonte en las investigaciones sociales que analizan de manera critica fenomenos de violencia relevantes en diversos contextos de la sociedad. Los articulos que se presentan conducen a una reflexion que invita a superar posiciones maniqueas, para preguntarse sobre la fenomenologia de aquellas acciones que se salen de la razon, el orden y las explicaciones politicamente correctas, complejizando la realidad para entender los juegos de poder que igualmente la configuran. Una posicion critica en la investigacion social hace de la violencia un concepto muchas veces dificil de aprehender, analizar e interpretar, pues para entender sus manifestaciones debe recurrirse a las motivaciones, expectativas, sentimientos e historicidad de las agencias involucradas en los conflictos. Por supuesto, esta posicion puede llegar a ser incomoda para sectores sociales que consideran que su razon es legitima, justa y benefica, llegando incluso a calificar estas propuesta analiticas como excesivamente relativistas, subversivas o irracionales, lo cual impediria tener o respaldar horizontes encaminados a la integracion social alrededor de una u otra teoria politica. Por el contrario, consideramos que los estudios sociales que buscan entender el marco de referencia y de normalidad desde el cual las personas, instituciones y diversas agencias sociales actuan, tienen una preocupacion por cambiar ordenes que deshumanizan, procurando dar pistas para garantizar la dignidad de las personas. Sobre este punto, el Padre German Guzman Campos, coautor del clasico texto La Violencia en Colombia: Estudio de un Proceso Social, junto con Orlando Fals Borda y Eduardo Umana Luna (1962), entre las razones que lo llevaron a participar en la Comision Investigadora de las Causas y Situaciones Presentes de la Violencia en el Territorio Nacional de 1958, menciona lo siguiente: