La diferenciacion creciente de roles ocupacionales ha erosionado la clasica funcion de los intelectuales en cuanto productores privilegiados de sentido. Los intelectuales sobreviven convertidos en especialistas de areas delimitadas como asesores politicos, funcionarios de instituciones consagradas a la investigacion, catedraticos universitarios y periodistas, pero tambien en numero reducido como interpretes de valores generales y de pautas colectivas de comportamiento. Esta evolucion ha modificado la antigua y estrecha relacion de los intelectuales con el poder politico, que ha sido parcialmente responsable por una tradicion autoritaria y por una vision poco critica de la propia identidad colectiva.