Durante los siglos XX y XXI, especialmente en Latinoamerica, han venido presentandose fenomenos preocupantes que, ademas de minar el desarrollo democratico, afectan principalmente a los sectores mas vulnerables de la poblacion, dentro de los cuales sobresalen los jovenes. Algunos de estos problemas son el abstencionismo electoral, la apatia politica, el surgimiento de nacionalismos, la corrupcion, el clientelismo, la desconfianza en el otro, la falta de colaboracion y solidaridad, los problemas en la convivencia, los altos niveles de violencia y agresividad, la discriminacion de tipo etnica o religiosa y el aumento de la miseria y la desigualdad. Esto se hace alarmante cuando al analizar las condiciones de la ninez y la juventud, poblacion en cuyas manos recae la gran responsabilidad de cambiar estas constantes que vienen presentandose desde el siglo pasado, se revelan las criticas condiciones socioeconomicas, socioculturales y sociopoliticas y la carencia de herramientas de accion, lo cual les impide cambiar el imaginario que han heredado de los adultos y empoderarse de un proceso dinamico y transformador de su entorno. Los paises latinoamericanos se caracterizan por su alta desercion escolar, por una educacion que en su mayoria llega solo hasta el medio nivel, escasa oferta de formacion tecnica, brechas entre el tipo y la calidad de la educacion que reciben los diferentes estratos socioeconomicos e insuficiente cobertura educativa en la ruralia. Asi, la Comision Economica para America Latina y el Caribe, CEPAL, determino que para el 2003 en America Latina y el Caribe el 94,4% de los ninos en edad escolar estuvo matriculado en el primer nivel de ensenanza, y el 65,2% en el segundo nivel; sin embargo, para el tercer nivel los guarismos se reducen significativamente siendo, por ejemplo, tan solo el 24% en Colombia, el 21% en Mexico, el 19% en Paraguay, el 17,9% en Brasil y el 16,6% en El Salvador (CEPAL, 2004: 101-103). Tambien se observa la diferencia de la asistencia escolar en areas urbanas segun el nivel socioeconomico. La CEPAL realizo este calculo por quintiles de ingreso per capita del hogar para el 2003 determinando que en Colombia para los jovenes mas pobres entre 20 y 24 anos el porcentaje de asistencia escolar llego al 13,1%, siendo superado notoriamente por el 52,7% de los jovenes mas ricos de la poblacion. El panorama es similar en Mexico y Guatemala, donde la asistencia escolar de los jovenes mas pobres entre 20 y 24 anos fue de 16,4% y 11,1%, respectivamente, mientras que la de los jovenes mas ricos de la misma edad fue de 55,1% y 43,9%, para los mismos paises (CEPAL, 2004: 106). Asimismo, se observa la incorporacion temprana al ambito laboral, el creciente nivel de desempleo, la baja experiencia laboral juvenil, la escasa remuneracion justa por el trabajo y el tiempo dedicado, la discriminacion laboral de genero y clase, y la dependencia creciente en el mal llamado sector informal de la economia. El informe de la Organizacion Internacional del Trabajo, OIT, sobre las “Tendencias Mundiales de Empleo 2004” indico que, para el 2003, 88,2 millones de jovenes en el mundo se encontraban desempleados (OIT, 2004: 1). La tasa de desempleo juvenil para America Latina y el Caribe llego al 13,9% (OIT, 2004: 4). Tambien se encuentran la desintegracion, la violencia intrafamiliar y la ausencia de apoyos afectivos, que se conjugan con una marcada crisis de valores, desorientacion, inmadurez, frustracion y consumo de drogas. En el mejor de los casos, esta mezcla lleva a la emigracion del joven como reflejo de la desesperanza y de los anhelos de una mejor vision de futuro, y en el peor, desembocan en la depresion y el suicidio. La situacion se agrava con la tendencia hacia la exclusion politica de los jovenes o por su desafeccion frente a la politica y la democracia, la fragmentacion y la dispersion del movimiento