De acuerdo con Bruner, (2003:48) “narrar deriva ya del narrare latino, ya del gnarus, que es ‘aquel que sabe de un modo particular’; lo que nos hace pensar que relatar implica ya un modo de conocer, ya un modo de narrar, en una mezcla inextricable”. En el presente trabajo, la narracion constituye una forma de escritura y de construccion de conocimiento que genera condiciones de resistencia frente a los modelos hegemonicos de escritura academica. Desde esta perspectiva, pretendo aportar -por medio de este trabajo- a las teorizaciones y reflexiones en torno a la formacion investigativa y la practica pedagogica, en el contexto de una formacion de maestras y maestros planteada de cara a la diversidad. Es este, apenas, un primer esfuerzo por descolonizar las formas en que la teoria y la reflexion han operado en este campo. En consecuencia, en mi narracion tiene lugar la timida iniciativa de, por lo menos, hablar de mi misma y de las otras mujeres con que comparto oficio, como maestras y no usando los terminos de docentes o maestros. Debo confesar que ello me genero algunos aprietos linguisticos, pero considero que valieron la pena en tanto constituyen indicios de la voluntad etica de permitir que las tensiones desprendidas de mis busquedas humanas y politicas se traduzcan en mi escritura. En este sentido, es pertinente recordar las siguientes palabras de Freire (2002:63): “‘Cuando digo hombre, la mujer esta incluida.’ ?Y por que los hombres no se sienten incluidos cuando decimos: ‘Las mujeres estan decididas a cambiar el mundo’? Ningun hombre se sentiria incluido en el discurso de ningun orador ni el texto de ningun autor que dijera ‘Las mujeres estan decididas a cambiar el mundo’”.