Las relaciones Estado-Economia constituyen una compleja realidad historico-social, bastante dificil de desentranar, en tanto no admiten analisis unilaterales, o monocausales que pretendan privilegiar uno de los terminos de la relacion con respecto al otro. Asi, por ejemplo, si se parte del Estado como lo determinante se puede caer en una vision politicista del problema en donde el papel de los actores socio-politicos, la voluntad de accion de los gobernantes, y cierta racionalidad instrumental propia de la clase dominante alcanzarian a configurar el rumbo y direccion de la estructura economica. En este orden de ideas el sistema economico seria como una especie de materia prima moldeable, por la politica economica, desconociendo en ello el caracter objetivo de las leyes economicas que rigen un modo de produccion determinado, las cuales se imponen por encima de la conciencia subjetiva de las clases y grupos sociales, o dicho en otros terminos, por encima de las propias aspiraciones de los actores economicos.