La abundante bibliografia pedagogica que se publica anualmente, por medios editoriales en soporte de papel o electronicos, da cuenta de que lo pedagogico es, de alguna manera, algo relativo a la ensenanza: la justificacion de los contenidos de la ensenanza; la planificacion de la ensenanza; el control de los procedimientos de ensenanza; el aprovechamiento de las condiciones (psicologicas, cognitivas, linguisticas, sociologicas, etc.) que afectan a los sujetos que interactuan en la ensenanza. No hay escrito pedagogico que no se deje clasificar en uno de estos rubros o en varios de ellos. En este sentido, lo designado con el termino pedagogia no es la ensenanza, sino un saber sobre la ensenanza. Pedagogia es, pues, un saber; de hecho, cualquier caracterizacion de la pedagogia como una disciplina con identidad propia, incluso en relacion con sus origenes historicos (Rios, 2005; Quiceno, 1998) la suponen, por principio, como un saber. Un saber tiene, entre sus condiciones, una logica, es decir, una forma de organizar su propia coherencia. ?Cual es la logica de este saber? Barruntar la respuesta a esta pregunta es el objetivo principal de este escrito.