El nuevo panorama que plantean el desarrollo del conocimiento, la globalizacion, las dificultades economicas y la complejidad propia de la cultura universitaria impelen a los directivos universitarios a revisar los compromisos y el alcance de su gestion. La direccion y gobierno de estas instituciones no solo demandan un gran conocimiento de las funciones sustantivas de la educacion superior, y de su entorno competitivo, sino tambien una aprehension del mundo universitario como una realidad que debe ser manejada organizacionalmente, con la prudencia necesaria para cambiar en plena marcha sin afectar el norte predefinido -gobernabilidad- y el caracter suficiente para tomar posicion ante juicios contrarios y dilemas propios del desarrollo academico que, muchas veces, contribuyen a nublar el perfil de las instituciones.