En razon de las multiples pertenencias que la sustentan, la existencia humana desborda ampliamente el marco estrecho de la subjetividad que la contrapone al mundo de los objetos; esto nos remite a una dialectica capaz de acoger experiencias como la de la historia, la del lenguaje, la de la comprension y la del arte, que se dan como participacion en un acontecer de comunidad en el que lo subjetivo y lo objetivo se co-pertenecen y cuya palabra solo nos alcanza cabalmente en el atender de la escucha.