Prometi en el editorial del numero 20 que nos ocupariamos de la «la descripcion de las relaciones entre 'vida', 'eficiencia', 'competencia'». Hemos tardado (nunca habiamos acumulado tanto retraso) pero la ocasion ha llegado. En la construccion de teorias sobre la evolucion o la historia de las cosas esta en discusion cuando y en que medida la 'causa final' de Aristoteles tiene libertad para operar y sobredeterminar la sucesion de causas y efectos en sus existencias. Desde el momento en que el 'progreso' de la sociedad humana se vea como inevitable, la 'finalidad' de la historia se encumbra e, incluso, alguien ocioso, sin otra cosa que hacer, puede decretar 'su fin'. Ademas, la aceptacion de un 'fin previsto' supone siempre un pensamiento religioso, en el sentido de supersticioso. Una vez aceptada la 'seleccion natural' como progreso inevitable, la 'teoria de Darwin', tal y como ha sugerido Javier Sampredo (vease El Pais 22-5-2002), aunque en apariencia nacio 'contra' la religion, se ha trastocado en religion a su vez. Este tema del determinismo finalista es 'el tema' que hemos querido revisar en este numero.