A juicio de muchos analistas, el Estado-nacion piedra angular de la organizacion politica del mundo desde la suscripcion del Tratado de Wesfalia, en 1968, esta experimentando una profunda crisis. En esta vision, el poder efectivo de dicha entidad politica se esta desbordando en tres direcciones: hacia arriba, por la globalizacion y la supranacionalizacion; horizontalmente, por el desmonte del Estado de bienestar, la privatizacion y la desregulacion; y hacia abajo, por la descentralizacion y la devolucion de autonomias a las polis regionales y locales. La accion conjunta de estas tendencias estaria determinando el vaciamiento (