Cuando se tematizan los procesos de urbanizacion, de crecimiento espacial acelerado y no coordinado de nuestras ciudades, de diferenciacion socio-espacial dentro de ellas, haciendo enfasis en los fenomenos de tugurizacion, de gethizacion, de informalizacion y constatando hechos como los graves niveles de pobreza y desempleo, de inseguridad y violencia, de contaminacion ambiental y de mal uso de nuestros recursos naturales parece siempre que el resultado esperado fuera un sabor amargo.