La hora del te se adelanto un par de horas para que la iguana coqueta y su gigante peine se sentaran en el piso del pabellon infantil Rafael Pombo en la 24a Feria del Libro de Bogota, y asi despertar del largo sueno al que habiamos confinado a la adorable viejecita, quien no tuvo problema en compartir de su pobreza para que la francachela y la comilona continuasen sin problema en la casa de dona ratona, pues sin excepcion grandes y pequenos gigantes se abalanzaban a la aventura del paisaje que nos proporcionaba la selva y el bosque: el habitat de los actores de nuestras coloridas historias que jamas envejecen, ya que han encontrado en las voces de quienes las leen el elixir de la vida eterna.