Y… ahora el sol sale pero no calienta, pense. Era mi primera manana de julio en medio de la Urbe, ya me habian explicado el camino pero me ganaba la duda, con algo de miedo; como corderito asustado baje del cerro y espere, con ansias, ver pasar un bus que dijera Germania. Antes, di una mirada y entre en conciencia del mundo rapido y agitado de las corbatas que cruzan semaforos, de las caras de ayuno y en general de la sociedad muda que me acompana en el paradero, hasta que por fin divise mi objetivo; de inmediato lance una senal y me subi, no sin antes preguntar en tono moderado “?pasa por la 19?”, como es tipico que no me escuchen, repeti fuertemente y con acento muy costeno: “?amigo pasa por la 19?”; tanto pasajeros como conductor me miraron con simpatia, detalladamente, y en coro me afirmaron lo que ya sospechaba para salir de la duda.